17 Julio – San Alejo

El santoral católico celebra a San Alejo, quien dio un gran ejemplo de santidad a las personas que lo rodearon al renunciar a sus posesiones materiales y hoy se lo considera patrono de los enfermos y los limosneros.

¿Quién fue San Alejo?

Fue hijo de un rico senador de Roma quien, junto a su esposa, solía ofrecer banquetes especiales a limosneros y personas de condición muy humilde para ayudarles en sus situaciones financieras.

Habiendo crecido en un ambiente lleno de amor y piedad, San Alejo decidió, luego de contraer matrimonio, renunciar a sus bienes materiales y a su esposa para tratar de agradar a Dios, por lo que escapó de su casa vestido como mendigo.

Llegó a la localidad de Edesa, en la Siria moderna, donde por 17 años vivió como limosnero, practicando la piedad y la humildad a las puertas de la iglesia de la Madre de Dios.

Una imagen de la Virgen María le contó, de forma milagrosa, a un sacristán sobre la santidad de San Alejo, por lo que le permitió quedarse en su interior. Pronto se corrió la voz de que se trataba de un hombre santo, por lo que Alejo huyó de la ciudad hacia Sicilia.

Sin embargo, una tormenta lo llevó hacia Roma, donde volvió a casa de sus padres, quienes no lo reconocieron.

Durante 17 años más, San Alejo realizó los trabajos más humillantes para seguir con su comprensión de la humildad como camino a Dios.

A su muerte, el cuerpo de San Alejo despidió un aroma de mirra cuyo perfume curó las dolencias de docenas de personas, quienes al encomendarse a él veían cómo sus males desaparecían. Por ello, a este santo se le considera patrono de los enfermos y los limosneros.