
En la celebración también participó el P. Efraín Guantá, párroco y el P. Pablo Manfredy Guachiac, vicario. Los feligreses de esta parroquia, manifestaron su gratitud a Dios porque con las donaciones, oraciones y trabajo de todos, pronto tendrán un templo digno para adorar a Dios.

En la tradición bíblica, la piedra tiene una densidad teológica profunda. Cuando colocamos la primera piedra de un templo, recordamos la gran verdad de nuestra fe: Jesucristo es el verdadero cimiento. «Nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo.» (1 Corintios 3, 11)


El Ritual de Dedicación de Iglesias y de Altares le otorga a este momento un significado ritual preciso y hermoso. No es la comunidad la que impone su voluntad sobre el terreno, sino que es la Iglesia la que santifica y reclama ese lugar para Dios.
Durante el rito ocurren varios gestos profundos:
- La Bendición del Terreno y de la Piedra: La piedra se rocía con agua bendita como signo de purificación y bendición. Se encomienda a Dios la protección de los trabajadores y el éxito de la obra.
- La Invocación a los Santos: Al colocar la piedra, la Iglesia en la Tierra se une a la Iglesia del Cielo, reconociendo que nos apoyamos en la fe de los apóstoles y los mártires.



