En 1984, con el corazón lleno de celo apostólico y la maleta cargada de esperanza, el Padre Abelardo Pérez llegó a Guatemala para iniciar lo que se convertiría en la obra de su vida: la formación de los futuros pastores de la Iglesia.

Su destino desde el principio fue el Seminario Mayor Nuestra Señora del Camino, en la Diócesis de Sololá-Chimaltenango. En las aulas y pasillos de esta casa de estudios, el Padre Abelardo no solo impartió cursos de Teología, latín y griego, sino que modeló con su propio ejemplo el significado del sacerdocio. Durante más de cuatro décadas de servicio ininterrumpido, su figura se volvió sinónimo de paciencia, sabiduría y paternal consejo para generaciones de seminaristas y sacerdotes que hoy sirven en diversos rincones del país.
Sin embargo, su misión no se limitó a la formación sacerdotal. Su vocación de servicio encontró un cauce profundo en el acompañamiento espiritual a las Hermanas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, a quienes atendió con abnegada dedicación
Asimismo, el Padre Abelardo fue conocido por su valentía y caridad pastoral al adentrarse en uno de los ministerios más difíciles y delicados de la Iglesia: el auxilio a los enfermos y a las almas atribuladas por la opresión de espíritus malignos. Con la oración constante, los sacramentos y una fe inamovible, llevó consuelo, liberación y la luz del Evangelio a quienes atravesaban las sombras más profundas del sufrimiento espiritual.

Más de 42 años de entrega incondicional transformaron su presencia en un pilar de fe para la comunidad. El Padre Abelardo Pérez no solo vino a trabajar a Guatemala; echó raíces, entregó sus mejores años a la formación sacerdotal y sanó corazones, dejando un legado que seguirá dando frutos en las vocaciones que ayudó a cultivar.
Desde hace algunos meses después de pensarlo y llevarlo a la oración ha decidido volver a su tierra natal, España. Aunque la noticia nos ha impresionado, solo nos queda dar gracias a Dios por la presencia del P. Abelardo Pérez, él se ha convertido para el Seminario y para el presbiterio en Referente de la Vocación Sacerdotal.
El obispo de la Diócesis de Sololá-Chimaltenango, los formadores y seminaristas del Seminario Mayor Nuestra Señora del Camino como muestra de agradecimiento, han tenido un encuentro fraterno donde hubo cantos, palabras del Obispo, de algunos formadores y seminaristas y un mensaje de P. Abelardo Pérez.

El pasado 28 de agosto de 2026, fiesta de San Agustín de Hipona, algunos sacerdotes se han reunido con él en “Nimayá” para escuchar una última meditación, compartir el almuerzo y agradecerle, por tanto.

Hacia las cuatro de la tarde dejó Sololá, la tierra del paisaje y aunque todavía estará unos días más en Guatemala, no cabe duda que en los pasillos del Seminario ya se percibe su ausencia.
El martes 1 de septiembre todo el presbiterio de la Diócesis de Sololá-Chimaltenango, está convocado para agradecer todo el trabajo realizado a lo largo de los más de 42 años del P. Abelardo Pérez Ruiz.


Que Nuestra Señora de los Dolores acompañe la vida del Padre Abelardo.
¡¡¡Querido P. Abelardo Pérez, gracias de corazón!!!


